El síndrome del caballero blanco: personas que salvan

El síndrome del caballero blanco caracteriza a muchas de esas personas que sufrieron algún abandono en el pasado. Su necesidad por salvar a los demás es casi compulsiva, aunque no siempre lo hacen de la mejor manera.

El síndrome del caballero blanco define a esa persona con una necesidad casi compulsiva por salvar, ayudar y solucionar los problemas ajenos. La conducta de este perfil viene explicada por un historial de abandonos, traumas y afectos no correspondidos. De ahí que su capacidad para empatizar con el dolor ajeno sea muy elevada. Aunque la ayuda que prestan no es siempre la más acertada.

La mayoría de nosotros conocemos a un rescatador nato, a alguien que en vez de corazón parece tener un radar con el cual detectar necesidades y ser el abanderado de la utilidad. En ocasiones, como bien sabemos, esa ayuda puede ser intrusiva. Puede incluso causarnos incomodidad o llegar a vetar la oportunidad de ser responsables y solucionadores de nuestros propios problemas.

Otras veces, cómo no, agradecemos ese altruismo sincero y siempre entregado. No obstante, lo que no vemos en ocasiones es el trasfondo que hay detrás de esas dinámicas, de esa necesidad. El síndrome del caballero blanco define a una parte de nuestra población. Son personas a menudo invisibles, un perfil comportamental que tiene tras de sí heridas que nadie ve, nudos que no han resuelto de manera efectiva.

Este síndrome fue descrito en el 2015 por las psicólogas y profesoras de la Universidad de Berkekey Mary C. Lamia y Marilyn J. Krieger. Veamos más datos sobre el tema a continuación.

“Las lágrimas nacen del corazón, no del cerebro”.

-Leonardo da Vinci-

Características del síndrome del caballero blanco

En los libros de cuentos el caballero blanco es el salvador de esa dama que está en apuros. En la vida real, dicha figura de nuestro folklore puede ser un hombre o una mujer, y su máxima aspiración es iniciar relaciones afectivascon personas dañadas o vulnerables. Ese vínculo les puede permitir ser de utilidad, reparar afectivamente al otro, reafirmarse y reafirmar al mismo tiempo a la pareja.

Sin embargo, las personas heridas difícilmente llegan a reparar algo. A menudo, lo que consiguen es hacer más grande la herida, ser ese espejo donde magnificar los traumas y los sufrimientos. Son rescates, como vemos frustrados, que traen una inevitable infelicidad. Así, lo que se esconde detrás del síndrome del caballero blanco y lo que explica su comportamiento es lo siguiente:

Causas que originan el síndrome del caballero blanco

Un pasado de abusos, la figura de unos padres autoritarios o la falta de un apego saludable y afectuoso en la infancia, suele factores comunes a la hora de dar forma al síndrome del caballero blanco. Haber vivido varias experiencias de abandono, tanto a nivel familiar como de parejas afectivas, suelen ser otros disparadores.

Rasgos que definen al caballero blanco

Temor a experimentar nuevamente la distancia emocional, de ser heridos, traicionados y abandonados.

  • Son personas muy vulnerables, con baja tendencia a la frustración, se sienten ofendidas y decepcionadas por actos a menudo insignificantes.
  • Presentan una baja autoestima y una elevada inseguridad.
  • Carecen de ecpatía. Es decir, no separan la realidad emocional ajena de la propia, de ahí que sufran abundantes contagios emocionales. No saben poner límites y se identifican de tal modo ante quien sufre, ante quien está preocupado o asustado, que lo que consiguen a menudo, es intensificar aún más le sufrimiento ajeno.
  • Son proclives a construir relaciones afectivas muy dependientes. Ansían serlo todo para la otra persona. Buscan ser ese apoyo imprescindible, ese nutriente cotidiano y esa otra mitad indispensable. Algo así acaba generando infelicidad y un alto coste emocional para ambas partes.

Tipos de caballeros blancos

El síndrome del caballero blanco no presenta una única tipología. Entra en realidad dentro de un espectro comportamental donde hay figuras con rasgos más normales y extremos más patológicos. Son los siguientes:

  • El caballero blanco altamente empático. En este caso tenemos a alguien que establece una conexión emocional desmesurada con su pareja u otra persona. Ahora bien, esa empatía se convierte a menudo en una fuente de miedos extremos. De ahí que aparezcan los celos, el deseo de control, la angustia ante la idea de ser traicionados…
  • El caballero blanco idealista. Esta tipología define a esa figura que busca personas a las que rescatar y reparar. Ansían crear a alguien perfecto, a alguien ideal. Ser responsable de esa mejora les permite a su vez a ellos llenarse de gloria.
  • El caballero blanco asustado. De entre todos los tipos de caballeros blancos, este es el más problemático. Encierra tras de sí a una persona que arrastra graves traumas (abusos, maltratos…). Sienten la necesidad de ser de ayuda a los demás, sin embargo no saben cómo prestar esa ayuda, como acercarse a los demás, como ofrecer afecto.
  • Por último, tenemos el síndrome del caballero blanco “equilibrado”. Es ese salvador centrado y respetuoso que atiende las necesidades de su entorno. Da apoyo con libertad respetando al otro y se esfuerza siempre por hacerlo bien. No obstante, sigue siendo una conducta compulsiva y por tanto poco ajustada.

El caballero blanco solo debe rescatar a una persona: a sí mismo

Ser un caballero blanco “equilibrado” no nos exime del auténtico problema.Seguimos matando dragones ajenos, seguimos sujetando una espada y un yelmo para introducirnos en batallas que nos pertenecen. Ayudar a quien lo necesita está bien y es noble. Ser esa mano amiga para las personas que amamos es positivo. Sin embargo, nadie merece ir por la vida siendo solo un salvador.

El síndrome del caballero blanco se resuelve de una sola manera: salvándonos primero a nosotros mismos. Emprendiendo el viaje más difícil de todos, ese donde es necesario transitar a un universo interno, ahí donde enfrentarnos a los propios demonios para entenderlos, vencerlos y llenar de luz nuestros rincones más oscuros.

No dudemos tampoco en llevar a cabo el acto más valiente de todos para un caballero blanco: pedir ayuda a otros, solicitar la ayuda de profesionales especializados.

Este artículo fue redactado por la psicóloga Valeria Sabater

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Música para nuestro cerebro: el ingrediente para prevenir el envejecimiento cognitivo

Según un nuevo estudio, la práctica musical se asocia con un envejecimiento neurocognitivo más sano, ya sea una práctica a largo plazo y con inicio temprano (como en el caso de los músicos) o con un inicio tardío (caso de los programas de entrenamiento).

Que la práctica musical ayuda a retrasar y prevenir el envejecimiento cerebral y sus procesos cognitivos asociados no es ninguna novedad. Pero ahora investigadores  de la Universidad de Granada han realizado la primera revisión sistemática de todos los estudios que se han llevado a cabo hasta la fecha en torno a este tema.

El trabajo, que publica la revista PLOS ONE, ha concluido que la práctica musical (es decir, interpretar música a través de un instrumento o cantando) podría ser una actividad muy eficaz y prometedora en la prevención de los problemas cerebrales y cognitivos asociados al envejecimiento. No en vano, la práctica musical involucra múltiples sistemas sensoriales y el motor, así como procesos cognitivos de alto nivel (que implican operaciones mentales más elaboradas que la propia percepción). Además, tocar un instrumento o cantar se ha asociado anteriormente con mejoras neurocognitivas tanto en niños como en adultos.

El autor principal de este estudio, Rafael Román-Caballero, del departamento de Psicología Experimental de la UGR, señala que “estas mejoras no se restringen a las habilidades directamente entrenadas con la práctica musical (por ejemplo, las habilidades auditivas con sonidos musicales o la destreza manual), sino que alcanzan otras habilidades cognitivas relevantes para muchas otras actividades, además de la música (como una mayor velocidad de procesamiento de la información, lo que haría a la persona más eficiente a la hora de percibir, responder a los estímulos del medio y realizar operaciones mentales; o la capacidad de control de la persona para regular aspectos como su conducta o su atención)”.

La práctica musical se había asociado en estudios epidemiológicos (con grandes poblaciones) con un menor riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Sin embargo, poco se sabe a cerca del impacto de esta actividad en el envejecimiento de personas con un envejecimiento no patológico. Por ello, la revisión y metaanálisis realizados en la UGR tratan de reunir las evidencias existentes y ofrecer una conclusión sobre los resultados hasta la fecha en los efectos sobre el envejecimiento normal.

Los resultados muestran que, tanto en los estudios con músicos como en los de programas de entrenamiento tardío, la práctica musical se asocia con mejoras cognitivas y cerebrales. Por tanto, la práctica musical se asocia con un envejecimiento neurocognitivo más sano, ya sea una práctica a largo plazo y con inicio temprano (como en el caso de los músicos) o con un inicio tardío (caso de los programas de entrenamiento). No obstante, los beneficios fueron mayores con una mayor cantidad de años de práctica y con edades de inicio más tempranas.

En segundo lugar, las mejoras aparecen tanto en habilidades directamente entrenadas con la práctica musical (habilidades auditivas) como en otras más amplias (como la memoria, la capacidad de control o la velocidad de procesamiento). Esto resulta relevante, dado que el entrenamiento musical no sólo mejoraría las habilidades de la persona implicadas en la música, sino que podría beneficiar múltiples actividades de la vida diaria (que durante el envejecimiento se ven comprometidas).

Alberto Iglesias Fraga

La inteligencia no requiere grandes cerebros

Las abejas pueden resolver tareas como contar objetos de forma inteligente con un número muy pequeño de células nerviosas en sus cerebros, según investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres.

Para entender cómo cuentan las abejas, los investigadores simularon un “cerebro” en miniatura muy simple en un ordenador con solo cuatro células nerviosas, muchas menos de las que tiene una abeja real.

El cerebro simulado pudo contar fácilmente pequeñas cantidades de artículos al inspeccionar un artículo de cerca y luego inspeccionar de cerca el siguiente artículo, y así sucesivamente, que es lo mismo que hacen las abejas al contar. Esto difiere de los humanos, que miramos todos los artículos y los contamos en conjunto.

En este estudio, publicado en la revista iScience, los investigadores proponen que este comportamiento inteligente hace que la compleja tarea de contar sea mucho más fácil, permitiendo que las abejas muestren impresionantes habilidades cognitivas con una capacidad intelectual mínima.

Estudios anteriores habían demostrado que las abejas pueden contar hasta cuatro o cinco ítems, pueden elegir el número más pequeño o más grande de un grupo e incluso elegir el cero frente a otros números mayores cuando se entrena para elegir ‘menos’.

Según los resultados de esta investigación, es posible que las abejas hayan logrado esta habilidad, no mediante la comprensión de conceptos numéricos, sino mediante el uso de movimientos de vuelo específicos para inspeccionar detenidamente los elementos que luego configuran su entrada visual y simplifican la tarea hasta el momento en que se requiere una capacidad intelectual mínima.

Este hallazgo demuestra que la inteligencia de las abejas, y potencialmente la de otros animales, puede estar mediada por un número muy pequeño de células nerviosas, siempre y cuando estén conectadas de la manera correcta.

Implicaciones para la IA

El estudio también podría tener implicaciones para la inteligencia artificial, porque los robots autónomos eficientes necesitan confiar en algoritmos robustos y computacionalmente económicos, y podrían beneficiarse de emplear comportamientos de seguimiento inspirados en insectos.

La autora principal de esta investigación, Vera Vasas, de la Universidad Queen Mary de Londres, explica al respecto en un comunicado: “Nuestro modelo muestra que, a pesar de que en general se considera que el recuento requiere una gran inteligencia y un gran cerebro, se puede hacer fácilmente con los circuitos más pequeños de las células nerviosas. Sugerimos que el uso de movimientos de vuelo específicos para escanear objetivos, en lugar de conceptos numéricos, explica la capacidad de recuento de las abejas. Esta monitorización agiliza la información visual y significa que una tarea como contar requiere poco poder mental”.

“Un examen cuidadoso de las estrategias de inspección reales utilizadas por los animales puede revelar que a menudo emplean conductas de monitorización activas, como atajos, para simplificar las tareas complejas de discriminación de patrones visuales. Esperamos que nuestro trabajo inspire a otros a mirar más de cerca no solo las tareas cognitivas que los animales pueden resolver, sino también en cómo los están resolviendo”.

El tamaño importa

El tamaño del cerebro importa mucho cuando se trata de abejas. Tienen solo un millón de células nerviosas en total, por lo que tienen una capacidad intelectual muy pequeña y deben implementar algoritmos computacionales muy eficientes para resolver tareas. En comparación, los humanos tienen 86 mil millones de células nerviosas que son responsables de recibir información y enviar comandos.

Para modelar la entrada al cerebro, los autores analizaron el punto de vista de una abeja cuando vuela cerca de los objetos y los inspecciona uno por uno. Los resultados mostraron que el cerebro simulado pudo realizar estimaciones confiables sobre la cantidad de elementos en exhibición cuando se les proporcionó la información visual real que la abeja está recibiendo mientras realiza la tarea.

El profesor Lars Chittka, también de la Universidad Queen Mary de Londres y líder del equipo  que realizó el estudio, añade: “Estos hallazgos se suman al creciente trabajo que muestra que el comportamiento aparentemente inteligente no requiere cerebros grandes, sino que puede respaldarse con pequeños circuitos neuronales que pueden acomodarse fácilmente en el microordenador que es el cerebro del insecto”.

Vía: Tendencias21

Personas nutritivas: el alimento de las relaciones sanas

Las personas nutritivas generan ambientes cargados de positividad que favorecen una mayor sensación de bienestar.

Hay personas con encanto que llenan nuestros corazones de magia. Son quienes se encargan de complicarnos menos la vida y piensan en pro de nuestro bienestar. Se trata de personas nutritivas, las cuales enriquecen nuestro camino.

Cada persona es única y, desde su autenticidad, es capaz de generar en nosotros emociones, pensamientos y conductas. Por eso, si se trata de personas que nos hacen la vida más fácil y que llenan de armonía los espacios que compartimos con ellas, contaremos con mayor bienestar en nuestras vidas.

A través de este artículo nos sumergiremos en el mundo de las personas nutritivas. Mostraremos cuáles son sus características, cómo atraer a personas de este tipo y cuáles son los beneficios de cultivar relaciones con ellas.

“Las personas nutritivas favorecen relaciones sanas. Nos alimentan a través de su empatía, tolerancia, altruismo y cariño. Cuidan de nosotros y cuidan de ellos. Son seres que tejen armonía por donde van brindado lo mejor de sí mismos”.

Personas nutritivas ¿cómo son?

Personas nutritivas son quienes nos alegran el momento solo con su presencia. Observemos cuáles son sus características:

  • Son personas que tienen un conocimiento profundo de sí mismas. Esto les conduce a gestionar de forma adecuada sus emociones, por lo que son más hábiles a la hora de afrontar distintas situaciones.
  • Empáticas. Son personas que se ponen en nuestra piel, siendo capaces de acercarse a lo que pensamos y sentimos.
  • Tolerantes. Son personas que están abiertas a diferentes perspectivas y, aunque no las compartan, saben respetarlas.
  • Sinceras. Son capaces de decirte lo que sienten y piensan porque se guían por el principio de la honestidad.
  • Altruistas. Procuran el bien ajeno de manera desinteresada.
  • Auténticas. Se trata de personas que se muestran tal y como son.

Las personas nutritivas se encargan de ponerse en su lugar. Saben lo que les conviene y, aunque les cueste, dicen “no” cuando ven que algo no es beneficioso. Por ello, son más asertivas en sus relaciones. Ahora bien, no quiere decir que sean personas perfectas, pueden equivocarse como cualquiera de nosotros. La diferencia radica en cómo afrontan los problemas y en cómo le dan solución buscando su bienestar y sin pasar por encima del otro.

¿Cómo atraer personas nutritivas?

Como se ha comentado, las personas nutritivas nos hacen sentir mejor. Por ello, es importante conocer qué claves hay para atraer personas saludables a nuestras vidas:

  • Poner límites. Si sabemos hasta dónde pueden llegar con nosotros y no dejamos que se sobrepasen, estaremos más cerca de personas nutritivas, pues las tóxicas se alejarán. En cambio, las nutritivas comprenderán la situación y entenderán nuestro punto de vista.
  • Decirle adiós a la dependencia. Las relaciones en las que necesitamos del otro para poder estar bien resultan ser tóxicas. Es mejor pensar en nosotros y saber que podemos estar al lado de alguien y quererle sin que sea imprescindible para tener una sensación de bienestar.
  • ¿Con quién nos comportamos de forma tóxica y con quién de forma nutritiva? A veces la toxicidad no emana de los demás, sino de nosotros. Para cambiarlo, debemos comenzar por conocernos e ir trabajando los conflictos personales con el objeto de ofrecer y establecer relaciones sanas.
  • Pensar en cómo nos sentimos. Si nos ponemos a pensar en cómo son nuestras relaciones, podremos darnos cuenta de qué sentimientos, ideas y comportamientos nos generan. ¿Es la otra persona o somos nosotros? Identificarlo es clave, si no estamos a gusto es una buena señal para saber si se trata de una relación tóxica.

Entonces, hay varios caminos para acercarnos a personas que se alzan como fuente de alimento de relaciones sanas. Lo importante es estar al tanto de nosotros y de la otra persona, cambiar lo que consideremos necesario por nuestra parte y, si vemos que persiste el sufrimiento, podemos optar por alejarnos de esa relación que nos hace tanto daño.

Beneficios de forjar relaciones con personas nutritivas

Las personas nutritivas nos llenan de vida. Se trata de personas que nos aportan grandes beneficios como:

  • Relaciones maduras.
  • Mayor calidad de vida.
  • Mayor tranquilidad.
  • Sensación de armonía.
  • Visión más positiva del mundo y los problemas.
  • Mayor libertad.
  • Relaciones más auténticas.

Ahora bien, según el estudio de Neva Millic y Ana María Arón, profesoras de psicología de la Universidad Católica de Chile, las personas nutritivas favorecen un ambiente propicio para el aprendizaje y las relaciones interpersonales sanas. Se trata de que estas personas alimentan climas en los que la convivencia social es más factible, ayudando a que aflore la mejor versión de las personas que se sitúan en ese contexto.

Entonces, si nos detenemos a analizar diversos contextos encontramos que las personas tóxicas favorecen ambientes negativos, lo cual ocurre a nivel laboral, familiar y de pareja. Por ello, es mejor rodearnos de personas nutritivas, ya que así contaremos con un ambiente donde haya mayor armonía.

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga María Alejandra Castro

La alquimia espiritual: transformar el dolor en evolución

Los antiguos alquimistas buscaban una sustancia llamada “piedra filosofal” para transformar el plomo en oro. En la alquimia espiritual la perspectiva es esa sustancia que nos permite convertir las dificultades y carencias en aportes constructivos.

Es posible que sin darnos cuenta hayamos terminado presos de una peligrosa fantasía. Esta es la de suponer que debemos trabajar por construir una vida en la que no haya problemas, ni contradicciones ni hechos dolorosos. La fantasía es arriesgada porque puede llevarnos a luchar por lo que no existe, en lugar de lo que sí es posible: la alquimia espiritual.

El nombre de alquimia espiritual es simplemente metafórico. Recordemos que hace unos siglos, los alquimistas fueron investigadores que durante mucho tiempo buscaron el método para transformar el plomo en oro. Esto también puede verse desde una perspectiva simbólica. Significa lograr que algo con poco valor se convierta en un elemento valioso.

Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”.

-Viktor Frankl-

Los antiguos alquimistas creían que podrían lograr esa transformación mágica a través de una sustancia que llamaron “piedra filosofal”. Se trata, por supuesto, de otra fantasía. Sin embargo, nos proporciona una imagen ilustrativa que podemos aplicar al proceso de alquimia espiritual. Este es un proceso simbólico, que sí es posible de realizar, ya que tiene lugar en nuestra mente.

La alquimia espiritual y el “plomo”

Decíamos en un comienzo que sin ser muy conscientes de ello, a veces pensamos que algo falla en nuestra vida porque no es perfecta. Tenemos problemas o nos enfrentamos a contradicciones internas y suponemos que esto está “mal”, que no debería ser así. De esto se infiere que en el fondo imaginamos la existencia de una forma de vida en la que no hay ninguna de esas dificultades.

Esto es un autoengaño. La vida es en sí misma una dificultad por resolver, pero también una oportunidad para crecer. Al nacer, e incluso antes, cargamos con el efecto de todos los problemas no resueltos aún por nuestros padres y las generaciones que les precedieron. También con las dificultades de la sociedad en la cual venimos al mundo.

Luego, a medida que vamos creciendo, nos enfrentamos con nuestras propias carencias, necesidades y paradojas. No podría ser de otra manera. Incluso si nuestra vida está rodeada de condiciones muy armónicas, más tarde o más temprano tendremos que enfrentarnos a las pérdidas, al dolorfísico y emocional, a la enfermedad, a la muerte. Ese es el “plomo”.

El proceso de la alquimia espiritual

Cuando por fin entendemos que una vida perfecta no existe y que por eso mismo no es razonable buscar que así sea, damos un gran paso. Renunciar a esa fantasía es un punto de partida muy importante, no solo para ajustar nuestras expectativas, sino para comenzar el largo proceso de aprendizaje de la alquimia espiritual. Convertir en plomo en oro. Es decir, transformar los problemas, las dificultades y el dolor en un aporte positivo a nuestras vidas.

Lo que nos lleva a experimentar como insoportables algunas de las vivencias que tenemos, o de las situaciones en las que estamos inmersos, no son esas realidades en sí. Lo definitivo está en nuestra mente, es decir, en la perspectiva que adoptamos frente a todo ello, en la lectura que hacemos de todas esas realidades.

Hasta la experiencia más hermosa puede convertirse en negativa si decidimos mirarla de ese modo. Esto sucede cuando, por ejemplo, “amamos” con egoísmo, miedo y afán de control. O cuando trabajamos con desidia y mala voluntad. O cuando decidimos enfatizar solamente en los defectos de los demás y del mundo.

La piedra filosofal

Necesitamos de la piedra filosofal para transformar el plomo en oro. El dolor, la privación o las contradicciones en crecimiento. Esa piedra filosofal existe en el mundo de la mente. Equivale a la forma de organizar nuestras ideas y nuestras percepciones para interpretar la realidad. Una roca puede servir para golpear a otro, para patearla, para edificar una casa o para hacer una escultura. Todo depende de lo que haya en la mente de quien la encuentra.

Siempre vamos a estar expuestos al dolor, al rechazo, a no conseguir lo que deseamos, al desamor… En una u otra medida ningún ser humano escapa a ello. La diferencia entre unos y otros está en la capacidad para elaborar de forma constructiva cada experiencia. Desafortunadamente, quienes no lo hacen adecuadamente repiten situaciones dolorosas constantemente.

La alquimia espiritual es un proceso de transformación interior que solo cada uno de nosotros puede llevar a cabo dentro de sí mismo. Ni es fácil, ni nos garantiza una vida feliz. Lo que sí hace es protegernos de una vida miserable, invadida por el dolor y la desesperanza, en la que terminemos siendo objeto pasivo de las adversidades.

Edith Sánchez

Las etapas del desarrollo psicosocial de Erikson

Erik Erikson desarrolló, en la segunda mitad del siglo XX , una de las teorías más populares e influyentes del desarrollo: la desarrollo psicosocial.

Las etapas del desarrollo psicosocial de Erikson responden a una teoría psicoanalítica integral que identifica una serie etapas por las que un individuo sano pasa a lo largo de su historia vital. Cada etapa se caracterizaría por una crisis psicosocial de dos fuerzas en conflicto.

Erikson, al igual que Sigmund Freud, creía que la personalidad se desarrollaba en una serie de etapas. La diferencia fundamental es que Freud basó su teoría del desarrollo de una serie de las etapas psicosexuales. Por su parte, Erikson se centró en el desarrollo psicosocial. Erikson estaba interesado en cómo la interacción y las relaciones sociales desempeñaban un papel en el desarrollo y crecimiento de los seres humanos.

“Los conflictos de un hombre representan lo que ‘realmente’ es”.

-Erik Erikson –

Etapas del desarrollo psicosocial de Erikson

Cada una de las ocho etapas descritas por Erikson en su teoría del desarrollo psicosocial se basa en las etapas anteriores, de modo que facilita el camino para los siguientes períodos de desarrollo. Así, podemos hablar de un modelo que señala de alguna manera un hilo conductor vital.

Erikson propuso que las personas experimentan en cada etapa un conflicto que sirve como punto de inflexión en el desarrollo, como un estímulo para la evolución. Estos conflictos se centran en desarrollar una cualidad psicológica o no desarrollar esa cualidad. Durante la etapa, el potencial de crecimiento personal es alto, pero el potencial de fracaso también lo es.

Así, si las personas se enfrentan con éxito al conflicto superan esta etapa con fortalezas psicológicas que les servirán para el resto de sus vidas. Pero si, por el contrario, no logran superar con eficacia estos conflictos, es posible que no desarrollen las habilidades esenciales necesarias para encarar con acierto los retos de las siguientes etapas.

Erikson también planteó que un sentido de competencia motiva comportamientos y acciones. De este modo, cada etapa de la teoría del desarrollo psicosocial de Erikson se refiere a volverse competente en un área de la vida. Por lo tanto, si la etapa se maneja bien, la persona tendrá una sensación de dominio, pero si la etapa se maneja mal, la persona se quedará con un sentido de insuficiencia en ese aspecto del desarrollo.

Etapa 1. Confianza vs Desconfianza (0-18 meses)

En la primera etapa de las etapas de desarrollo psicosocial de Erikson, los niños aprenden a confiar -o no confiar- en los demás. La confianza tiene mucho que ver con el apego, la gestión de relaciones y la medida en la que el pequeño espere que los demás cubran sus necesidades. Debido a que un bebé es totalmente dependiente, el desarrollo de la confianza se basa en la confiabilidad y la calidad de los cuidadores del niño, especialmente con su madre.

Si los padres exponen al niño a una relación de afecto en la que prime la confianza, es probable que el pequeño también adopte esta postura frente al mundo. Si los padres no brindan un entorno seguro y no satisfacen las necesidades básicas del niño, este probablemente aprenderá a no esperar nada de los demás. El desarrollo de la desconfianza puede llevar a sentimientos de frustración, sospecha o insensibilidad por lo que ocurre en un entorno del que esperan poco o nada.

Etapa 2. Autonomía Vs Vergüenza y duda (18 meses-3 años)

En la segunda etapa de las etapas de desarrollo psicosocial de Erikson, los niños adquieren cierto grado de control sobre su cuerpo, lo que a su vez hace que su autonomía crezca. Al poder completar tareas por sí mismos con éxito, obtienen un sentido de independencia y autonomía. Así, al permitir que los niños tomen decisiones y ganen en control, los padres y cuidadores pueden ayudar a los niños a desarrollar un sentido de autonomía.

Los niños que completan esta etapa con éxito suelen contar con una autoestima sana y fuerte, mientras que los que no lo hacen suelen quedarse con una sensación de caminar sobre un suelo demasiado inestable: ellos mismos (su propio soporte). Erikson creía que lograr un equilibrio entre autonomía, vergüenza y duda llevaría a la voluntad, que es la creencia de que los niños pueden actuar con intención, dentro de la razón y los límites.

Etapa 3. Iniciativa Vs Culpa (3-5 años)

En la tercera etapa planteada por Erikson, los niños comienzan a afianzar su poder y control sobre el mundo a través del juego, marco de un valor incalculable para las interacciones sociales. Cuando logran un equilibrio ideal de iniciativa individual y la voluntad de trabajar con otros, surge la cualidad del ego conocida como propósito.

Los niños que tienen éxito en esta etapa se sienten capaces y confiados para guiar a otros. Aquellos que no logran adquirir estas habilidades es probable que se queden con un sentimiento de culpa, dudas y falta de iniciativa.

La culpa es buena en el sentido de que demuestra la capacidad de los niños para reconocer cuando han hecho algo mal. Sin embargo, la culpa excesiva e inmerecida puede hacer que el niño descarte desafíos por no sentirse capaz de afrontarlos: el sentimiento de culpa no deja de ser uno de los nutrientes más ricos del miedo.

Etapa 4. Laboriosidad Vs Inferioridad (5-13 años)

Los niños comienzan a realizar tareas más complicadas; por otro lado, su cerebro alcanza un grado de madurez alto, lo que les permite empezar a manejar abstracciones. También pueden reconocer sus habilidades, así como las habilidades de sus compañeros. De hecho, los niños a menudo insistirán en que se les den tareas más desafiantes y exigentes. Cuando logran estas tareas, esperan obtener un reconocimiento asociado.

El éxito en la búsqueda de un equilibrio en esta etapa del desarrollo psicosocial nos lleva a hablar de competencia: los niños desarrollan una confianza en sus habilidades para manejar las tareas que se les presentan. Otro logro importante es que empiezan a calibrar de manera más realista aquellos desafíos que están preparados para afrontar y aquellos que no.

Si los niños que no pueden desempeñarse tan bien como desean, a menudo aparece el sentimiento de inferioridad. Si este eco de inferioridad no se aborda adecuadamente y el niño no recibe una ayuda para la gestión emocional de sus fracasos, puede optar por descartar cualquier tarea que sea difícil por miedo a volver a vivir esa sensación. De aquí que sea tan importante considerar el esfuerzo del niño a la hora de valorar una tarea, separándolo del resultado objetivo.

Etapa 5. Identidad vs Difusión de Identidad(13-21 años)

En esta etapa de las etapas de Erikson, los niños se convierten en adolescentes. Encuentran su identidad sexual y empiezan diseñar una imagen de esa persona futura a la que quieren parecerse. A medida que crecen, intentan encontrar sus propósitos y roles en la sociedad, así como solidificar su identidad única.

En esta etapa los jóvenes también deben tratar de discernir qué actividades son adecuadas para su edad y cuáles se consideran ‘infantiles’. Deben encontrar un compromiso entre lo que ellos esperan de sí mismos y lo que su entorno espera de ellos. Para Erikson completar esta etapa con éxito supone terminar de edificar una base sólida y saludable para la vida adulta.

Etapa 6. Intimidad Vs Aislamiento (21-39 años)

En esta etapa del desarrollo psicosocial de Erikson, los adolescentes se convierten en adultos jóvenes. Al comienzo, la confusión entre identidad y rol está llegando a su fin. En los adultos jóvenes todavía suele ser una prioridad importante la de responder a los deseos del entorno y de esta manera “encajar”. Sin embargo, también es una etapa en la que se empiezan a trazar determinadas líneas rojas de manera autónoma: aspectos que la persona no estará dispuesta a sacrificar por contentar a alguien.

Es verdad que esto también se da en la adolescencia, pero ahora lo que cambia es el sentido. Lo que se defiende deja de ser en buena mediad reactivo para pasar a ser reactivo. Hablamos de iniciativa.

Una vez que las personas han establecido sus identidades, están listas para hacer compromisos a largo plazo con los demás. Se vuelven capaces de formar relaciones íntimas y recíprocas, y voluntariamente hacen los sacrificios y compromisos que tales relaciones requieren. Si las personas no pueden formar estas relaciones íntimas, puede aparecer una sensación de aislamiento no deseada, despertando sentimientos de oscuridad y angustia.

Si durante esta etapa las personas no encuentran un compañero, es posible que se sientan aisladas o solas. El aislamiento puede crear inseguridades y un sentimiento de inferioridad, ya que las personas pueden pensar que hay algo malo en ellas. Pueden creer que no son lo suficientemente buenos para otras personas, y esto puede llevar a tendencias autodestructivas.

Etapa 7. Generatividad Vs Estancamiento (40-65 años)

Durante la edad adulta, continuamos construyendo nuestras vidas, enfocándonos en nuestra carrera y nuestra familia. Generatividad significa cuidar a las personas más allá de sus seres queridos directos. A medida que las personas ingresan a la era de ‘mediana edad’ de sus vidas, el alcance de su visión se extiende desde su entorno directo, que incluye a ellos mismos y a su familia, a una imagen más amplia y completa que engloba a la sociedad y su legado.

En esta etapa, las personas reconocen que la vida no se trata solo de ellos mismos. A través de sus acciones, esperan hacer contribuciones que se conviertan en legado. Cuando alguien logra este objetivo, recibe una sensación de logro. Sin embargo, si no siente que ha contribuido al panorama general, entonces puede pensar que no ha hecho o no está capacitado para hacer nada significativo.

La generatividad no es necesaria para que los adultos vivan. Sin embargo, la falta de ella puede robar a una persona un mayor sentido de logro.

Etapa 8. Integridad del ego vs Desesperación (65 años en adelante)

En la última etapa de las etapas propuestas por Erikson, las personas pueden elegir la desesperación o la integridad. Pensemos que el envejecimiento es en buena medida una acumulación de pérdidas que demandan compensaciones. Por otro lado, aparece la sensación de que se ha dejado más tiempo atrás del que queda por delante.

De esta mirada al pasado puede nacer la desesperación y la nostalgia en forma de niebla o, por el contrario, la sensación de que la huellas dejadas, lo compartido y lo logrado, ha merecido la pena. Una mirada u otra marcará de alguna manera lo que la persona espere del futuro y del presente.

Las personas que alcanzan una visión íntegra de sus vidas no tienen problemas a la hora de reconciliarse con aquella persona del pasado que quizás en algún momento no supo estar a la altura. Reafirman el valor de su existencia y reconocen su importancia, no solo para ellos mismos, sino también para otras personas.

Comentarios finales

Una de las fortalezas de la teoría psicosocial es que proporciona un marco amplio desde el cual ver el desarrollo a lo largo de toda la vida. También nos permite enfatizar la naturaleza social de los seres humanos y la importante influencia que tienen las relaciones sociales en el desarrollo.

Sin embargo, la teoría del desarrollo psicosocial de Erikson puede ser cuestionada sobre si sus etapas deben considerarse como secuenciales, y solo ocurren dentro de los rangos de edad que sugiere. Existe un debate sobre si las personas solo intentan definir su identidad durante los años de la adolescencia o si una etapa no puede empezar hasta haber cerrado completamente la anterior.

Una importante debilidad de la teoría del desarrollo psicosocial de Erikson es que los mecanismos exactos para resolver conflictos y pasar de una etapa a la siguiente no están bien descritos o desarrollados. En este sentido, la teoría no detalla exactamente qué tipo de experiencias son necesarias en cada etapa para resolver con éxito los conflictos y pasar a la siguiente etapa.

Eva Maria Rodríguez

Psicología cognitiva de las religiones

¿Cómo entender las religiones? Aunque las religiones se han estudiado más desde la sociología y la antropología, la psicología también tiene algo que aportar. Así, la psicología cognitiva de las religiones nos da algunas pistas sobre por qué nos creemos los preceptos de las religiones.

Si bien muchos autores ha discutido distintos vacíos que la religión llena o, lo que es lo mismo, las funciones que cumple. Ninguno de ellos parece ser útil para comprender todas las religiones. En otras palabras, las personas no eligen una religión para satisfacer una necesidad, sino que más bien las religiones satisfacen diferentes necesidades de la gente en diferente contextos. Continue reading “Psicología cognitiva de las religiones”

El cerebro archiva recuerdos siguiendo un orden secuencial

Investigadores franceses acaban de levantar parte del velo que aún rodea la actividad cerebral mientras dormimos. Si sabemos que algunas neuronas se reactivan durante el sueño para consolidar nuestros recuerdos, todavía no sabíamos cómo estas células podrían “recordar” la secuencia temporal que acompañó a la experiencia.

Ahora, un equipo de investigación del CNRS, PSL University, Collège de France e Inserm, ha descubierto que la reactivación de las neuronas durante el sueño se basa en una activación que tiene lugar durante el día para marcar el pasado, presente y futuro de una experiencia: la así llamada reactivación de secuencias theta. Los resultados se publican en la revista Science.   Continue reading “El cerebro archiva recuerdos siguiendo un orden secuencial”

Descubren cómo pensamos los seres humanos

Investigadores europeos han localizado el espacio  donde se generan y circulan los pensamientos: es el circuito neuronal que permite la orientación espacial y la navegación, también conocido como GPS del cerebro.

Este GPS, que implica a neuronas del hipocampo y de la corteza entorrinal, es el que dirige y orienta nuestros pensamientos, el factor desconocido hasta ahora que explicaría, por fin, cómo pensamos los seres humanos.  Continue reading “Descubren cómo pensamos los seres humanos”

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